TIEMPO LIBRE
- redigod187
- 25 ene 2021
- 6 Min. de lectura
BrackFord
Para Noah el medio día era su hora favorita, podía salir de su gris oficina y dirigirse al parque para la hora del almuerzo. Es un lugar tranquilo para poder tomar sol, relajarse y olvidarse de los problemas del trabajo por un momento.
Noah siempre se sentaba en una banca negra, cerca de ella había un gran árbol, este le proporcionaba la sombra perfecta y a la ves pasaba la mas frescas de las brisas.
Cerca de donde estaba Noah había una zona de juegos, en el cual llegaban niños de todas las edades en especial los de edad de preescolar. A veces Noah miraba a los niños jugar y a el le venia un sentimiento raro al corazón, pero ese sentimiento era muy profundo de él.
Todo cambio un día. Noah salió de su oficina como de costumbre, se dirigió a un puesto de comida y compro su sándwich y un jugo de frutas y camino al parque. Cuando llego se sentó en el lugar de siempre. Noah miro la zona de juegos y le parecía extraño que no había ningún niño en la zona, era como una zona desértica, no pasaba ningún alma por la zona.
Mientras que Noah comía su sándwich pacíficamente, se fijó que había llegado un padre con su pequeño hijo a la zona de juegos. Pero había algo raro en ese niño, ya que, el niño parecía tener entre 3 o 4 años, pero su vestimenta decía lo contrario, el niño solo traía una camiseta de Batman y unos pañales muy gruesos.
El niño empezó a jugar en la zona de juegos, empezó resbalándose por los toboganes, corría por los puentecitos de madera, se columpiaba en los columpios, todo esto mientras su padre lo observaba.
Noah lo único que hacía era observar al pequeño como se divertía y reía. De repente Noah sintió algo en su pecho, era ese sentimiento extraño otra vez. Se sentía celoso de ver al niño tan feliz, por un momento él quería ser ese niño, solo quería jugar y divertiste.
Noah había dedicado sus últimos 5 años a la misma rutina.
Trabajar en los proyectos de la compañía y realizar informes semanales, terminaba almorzaba en el parque y a la hora tenia que volver a la oficina, luego salir. Noah cenaba en un restaurant de comida rápida, ya que llegaba muy agotado a su casa para poder cocinar. No tenia mucho tiempo para divertirse.
Noah se preguntaba, ¿cuándo fue la última vez que se divirtió? ¿Cuándo tenia 10 años? ¿o tal vez en una edad más joven?
Noah siguió observando al pequeño jugar hasta que.
—Hola, ¿me puedo sentar? —Pregunto el padre del pequeño.
—Oh, ummm, sí, claro que sí. —Dijo Noah haciéndose a un lado para darle espacio al hombre.
El hombre se sentó al lado de Noah, al hacerlo dejo escapar un suspiro.
—Es un gran niño, pero vaya parece que nunca se agota sus energías. — Dijo el hombre con una sonrisa en su cara mientras mira a su pequeño.
—Si…. Me lo imagino. — Respondió Noah incómodo.
—Los niños de su edad tienen una gran energía. —Repitió el hombre.
Noah se quedo callado y a la vez se sentía incomodo por la situación. Por dentro Noah quería preguntarle al hombre por que su hijo estaba vestido de esa forma, pero mejor decidido quedarse callado.
—Lo que a mi me importa es que este feliz. —Comento el hombre.
Noah observaba como el pequeño miraba directamente a los ojos de su padre mientras sonreía.
—Te he visto varias veces este lugar, chico. — señalo el hombre.
Noah se sorprendió demasiado, ya que era la primera vez que había visto al hombre.
—Ehhh…si…Me gusta mucho este lugar. —Dijo Noah un poco nervioso.
—Por supuesto, a quien no le gustaría este lugar, a Logan le fascina venir a jugar.
—Si, se nota que se divierte. —dijo Noah.
—Si, lo está. — Dijo el hombre sonriendo.
De pronto, el hombre giro su cabeza y puso su mano en la pierna de Noah, luego lo miro a los ojos.
—¿Te gustaría jugar con Logan? —Pregunto el hombre de una manera amable, como si invitara a un niño de la misma edad o menor a su hijo.
Noah se incomodó demasiado y dijo lo primero que se le vino a la mente.
—No creo…no quisiera ensuciar mi ropa. —Dijo Noa señalando su traje.
«Que repuesta más estúpida» Pensó Noah. «Porque no solo dijo no, él era un adulto no podía jugar en una zona de juegos»
Sin embargo, el hombre asintió tranquilamente dando una excusa.
—Oh, claro, por eso no te preocupes, no queremos que se ensucie tu ropa. — Dijo el hombre dando unas palmaditas a una pañalera.
Noah se quedo congelado pensando en que iba a responder, mientras se reía nervosamente.
—Lo siento, no puedo. — dijo Noah nervioso.
—¿Por qué? — Pregunto el hombre.
—No soy un niño pequeño. —Respondió Noah sintiéndose raro de la situación.
—¿Estás seguro, amiguito?, te he observado, como miras a los niños jugar, sintiéndote celoso de ellos, creo que te encantaría ser el compañero de juegos de Logan, creo que te gustaría jugar con el en la caja de arena.
Noah se quedo callado de nuevo, giro su cabeza mirando hacia otro lado, y pensando.
«¿Porque no solo se iba de ahí?, ¿por qué no sale corriendo del lugar?»
Pero antes, tenia que dejar en claro al hombre que no podía.
—Soy un adulto. — especto Noah.
—Logan también lo fue. —respondió el hombre. —Pero por dentro solo era un niño pequeño e inseguro de sí mismo, pero yo lo ayude, yo lo ayude a ser feliz, déjame ayudarte también.
—No, no necesito tu ayuda. —Respondió Noa.
—Oh pequeño, necesitas mi ayuda más que lo que crees. —Dijo el hombre sonriendo.
—Tengo trabajo que hacer, es hora de irme. —dijo Noah.
Pero, sin embargo, Noah sigue ahí sentado sin moverse, ¿Qué estaba esperando para irse?
—No tienes que ir a ningún lado Noah. —Dijo el hombre.
Noah se quedó sorprendido.
—¿Como sabes mi nombre?
El hombre solo pregunto.
—¿Quieres jugar con Logan?
—Yo…. No…..lo se. —Murmuro Noah
—Entiendo, tienes miedo, pero no te preocupes, yo puedo resolver eso. — Dijo el hombre mientras sacaba algo rápidamente de la pañalera.
—Creo que mejor me vo…..
Noah fue rápidamente interrumpido. De pronto, el hombre esparció un polvo blanco en su cabeza.
Noah empezó a sentirse desorientado y a la ves cansado, la sensación era extraña, solo podía ver como el hombre se le acercaba.
—Tranquilo Noah estarás mejor en un momento. —dijo el hombre.
Noah estaba en un tipo de trance, sentía que estaba cayendo al vacío, su cuerpo ardía y dolía, luego del sufrimiento sintió una suave brisa pasar por su espalda, empezó a sentir un ligero frio en las piernas, la última sensación que sintió fue la de recostarse en un hombre, mientras que una voz le decía que era un buen niño.
Noah sintió una mano en su cabeza y de repente, se despertó. Se sentía como nuevo, renovado y tranquilo sin preocupaciones.
Noah veía todo mas grande y alto, se da cuenta que esta sentado, da una mirada hacia arriba y se da cuenta que es el regazo de papá. Papá envolvió a Noah en un gran abrazo, Noah se siente seguro en el pecho de papá.
Papá lo suelta, el pequeño Noah mira a su alrededor y luego se mira el mismo y se da cuenta que solo esta usando un pañal muy grueso y una camiseta de Superman.
Papá mira a Noah y le da un tierno beso en su mejilla, haciendo que el pequeño Noah se ría.
—¿Te sientes mejor, bebé? —Pregunto papi.
Noah solo miro a papá y luego asintió con su cabecita.
—Si papi. —respondió.
—¿Quieres ir a jugar con Logan? —pregunto papá.
Noah volvió a asentir y cuando estuvo a punto de bajar papá lo detuvo.
—Espera pequeño, no tan rápido. —Dijo papá mientras buscaba algo en la pañalera. —No puedes irte sin tu chupete. — Papá puso un chupete a Noah.
Noah por instinto empezó a chuparlo, mientas succionaba el chupete Noah se sentía relajado y muy feliz.
Noah bajo corriendo torpemente del regazo de papá y se dirigió hacia la caja de arena donde estaba su hermano.
Noah y Logan se divertían mucho jugando en los diferentes juegos del lugar, los pequeños saltaban hacia arriba y hacia abajo. Fue el inicio de una excelente tarde de juegos.
Esto llego a su fin, cuando los dos hermanos se acercaron a papá mientras se tomaban de la mano, Logan llegaba más feliz, Diciendo.
—Papá, hice pipi en mi pañal. —Dijo Logan enseñando su accidente a su padre.
Noah no se quedó atrás, antes que su padre le responda a su hermano, Noah empezó a orinarse encima.
—Yo también pipi, papa. —Dijo Noah emocionado.
—Bueno me temo que solo me queda un pañal, que les parece si vamos a casa para poder cambiarlos.
Los pequeños empezaron a saltar mientras decían emocionados.
¡Casa!, ¡Casa!
Luego papá tomo a cada uno de la mano para poder llevarlos fuera del parque.
En el camino, Noah empezó a caminar muy torpe, al punto que cometía muchos errores, entonces, papá decidido tomar al pequeño en brazos.
Pasaron por la antigua oficina de Noah y una de las ex compañeras de trabajo de Noa lo vio pasar con su papi y su hermano.
—Que lindo bebé. —comento Miriam.
Noah solo hizo un movimiento con su mano como si quisiera saludar.
En verdad papá ayudo a Noah a olvidarse de todos sus problemas.
Cuando llegaron a casa, papá llevo a Noah a su nueva habitación la cual estaba llena de artículos de bebé, juguetes, una cuna y una mesa para cambiar pañales, en la cual fue dejado para dicha acción.
Ahora Noah podrá ir al parque y jugar con su hermano todos los días, sin preocupaciones.



Me encanto la historia!!!!!