FIESTA
- redigod187
- 7 nov 2021
- 19 Min. de lectura
BrackFord
31 de octubre de 2017:
“Cariño, ya estoy lista”, Grito Grace desde el segundo piso.
“Necesito un momento cariño, termino con esto y nos podremos ir”, respondió Max.
Grace estaba empezando a molestarse. Max siempre se la pasa trabajando todos los días incluyendo los fines de semana. A Grace esto le causa mucho coraje ya que siempre que quiere salir con él, planear una actividad o un viaje, siempre está ocupado. La mayoría de veces ella se siente sola, aunque a pesar que las pocas veces que él está libre solo duerme, muy pocas veces tiene tiempo para Grace.
Grace estaba emocionada por la fiesta de disfraces que había organizado su amiga Lauren, una amiga del trabajo. Quien invito a algunas parejas mas para que puedan tener una tarde inolvidable.
“Cariño, ¿Te falta mucho?”, pregunto Grace. “Yo ya estoy lista y preparada para irnos”, dijo Grace. Mientras abrazaba a Max por la espalda de una forma muy seductora.
Max se voltea de su silla y se queda perplejo al ver el disfraz de bruja de Grace.
“Valla, pero que hermosa te ves”, dijo Max.
“Bueno, muchas gracias”, respondió Grace. Con una gran sonrisa seductora. “Ahora, deberías pararte de esa silla e ir a ponerte tu disfraz, o si no, tendré que hechizarte”, dijo Grace. Seduciendo a Max.
“En seguida voy”, respondió Max.
Max se dirigió a su habitación, se sentía cansado. La verdad que no tenía demasiadas ganas de ir a esa fiesta, lo único que quería era descansar.
A pesar de recién cumplir veintiséis años, su trabajo no le daba la libertad que él imaginaba, el trabajo que él realizaba era demasiado exagerado y su sueldo no era la gran cosa, pero era el único trabajo que pudo encontrar.
Al llegar a su habitación, encontró el disfraz que Grace preparo para él en su cama, había un disfraz de pirata.
“Bueno, que estas esperando, se nos hace tarde, cariño”, dijo Grace.
Max dio una sonrisa y respondió, “Está bien cariño”.
Max empezó a quitarse su camiseta y sus jeans. Cuando estaba a punto de ponerse la camisa del disfraz, Grace se le acerco y empezó a seducir a su novio.
“Que sexy te ves así”, dijo Grace. Mientras acariciaba el pecho de Max.
“Tú también te ves muy sexy en ese disfraz de bruja”, dijo Max. Mientras ponía sus manos en las caderas de Grace. “Tal vez, deberías dejarte el disfraz hasta la media noche”.
“Tal vez, podríamos intentarlo de nuevo”, dijo Grace. Sintiéndose excitada.
Max solo dio una sonrisa y prosiguió con su cambio de vestuario.
Viaje en coche:
Max y Grace salen de su casa. Max entra en la parte del copiloto, mientras que Grace ingresa en la parte del conductor.
Grace encendió el auto y arranco, camino a casa de Lauren.
Mientras Grace conducía, Max estaba mirando la ventana del auto y podía observar a muchos niños pequeños, con lindos disfraces, algunos portaban calabazas para poder guardar sus dulces, mientras que otros solo llevaban pequeños sacos decorados.
Por un momento Max cerro los ojos y se imaginó a él mismo como un niño pequeño, caminado por la calle con su disfraz de pirata y sosteniendo su calabaza con su mano izquierda mientras que Grace sostenía su mano derecha. En su imaginación se sentía muy bien, no tenía trabajo, preocupaciones, se sentía muy feliz.
De repente, Max siente algo en su pierna, esto lo hace volver a la realidad. “Que pasa cariño, ¿Te sientes mal?”. Dijo Grace, acariciando su pierna. “No es nada cariño, solo quería dormir un poco”, respondió Max. Dando una pequeña sonrisa.
“Bueno ya estamos llegando, así que no te duermas”, Grace le dijo a Max. Mientras tocaba la nariz de Max con su dedo.
Esto hizo sonrojar a Max y a la vez le dio una sensación extraña. Max se puso cómodo en su asiento y espero a que llegaran a su destino.
Casa de Lauren:
Una vez en casa de Lauren. Max y Grace bajan del auto y se dirigen a la entrada de la casa de la amiga de Grace. A simple vista se podía observar una bonita casa moderna de dos pisos, en la entrada había un jardín hermoso, la casa tenia una cochera y al lado derecho de esta había una puerta de madera color verde la cual conducía al patio trasero de la casa.
Grace toco el timbre de la casa de Lauren. “Es hora de divertirnos”, dijo Grace emocionada mientras miraba a Max. Mientras que el solo le respondía con una simple sonrisa.
Unos segundos después Lauren abre la puerta. “Hola querida. ¿Cómo estás?”, dijo Lauren. Mientras la saludaba con un beso en la mejilla.
“Oh, muy bien, Lauren. Por cierto, él es Max, mi novio”, dijo Grace señalando a Max.
“Hola Maxi, mucho gusto en conocerte”, dijo Lauren mirando directamente a los ojos de Max y dándole una sonrisa. Mientras le extendía la mano.
“Él gusto es mío”, respondió Max. Estrechando la mano de Lauren.
“Bueno, pasen chicos, pasen, no sean tímidos”, les dice Lauren a Grace y Max.
La pareja ingresa a la casa. “Lo siento tanto por la tardanza”, se disculpó Grace.
“No te preocupes, la cosa es que ahora ya están aquí, y apuesto que se divertirán, en especial Maxi”, dijo Lauren.
“Jejejeje, si, eso creo”, dijo Max un poco nervioso.
Lauren seguía guiando a la pareja, hasta llegar a unas escaleras, las cuales subieron todos juntos.
Una vez ya arriba, Lauren los guio a una pequeña terraza que tenían en el segundo piso, esta tenía una hermosa vista del patio trasero. En la terraza se encontraban cuatro mujeres, eran amigas de Grace.
«Que raro, recuerdo haber escuchado a Grace decir que habían invitado a algunas parejas más. Pero donde estarán los demás», pensó Max.
Mientras que Grace terminaba de saludar a sus amigas, Lauren se acercó hacia Max con una bandeja de plata, en aquella bandeja se encontraba una galleta, una galleta en forma de fantasma, esta estaba bañada en chocolate blanco, se veía apetitosa.
“Toma Maxi, es la última galleta que queda”, dijo Lauren.
“Muchas gracias, pero creo que es mejor que la tome Grace”, dijo Max tratando de ser caballeroso.
“No te preocupes por eso cariño, igual traeré más galletas”, dijo Lauren convenciéndolo de comer esa galleta.
“Bueno, está bien”, dijo Max tomando la galleta y llevándola a su boca para poder saborearla.
«Uhmm, esta galleta si esta deliciosa» pensó Max.
“Bueno, traeré más galletas chicas, en seguida vuelvo” dijo Lauren mientras se dirigía hacia la cocina.
De repente, Grace observa a Max, el esta quieto, con la mirada perdida. Ella se acerca lentamente a él.
“Cariño, ¿Te sientes bien?” preguntaba Grace a Max.
“S-i-si” dijo Max tartamudeando.
“Creo que es mejor que te sientes” dijo Grace mientras lo ayudaba a sentarse en una silla.
En ese momento llega Lauren. “¿Que pasa cariño? ¿Maxi no se encuentra bien?”
En ese momento Max empezó a sentirse raro, sentía un cosquilleo extraño el cual llegaba hasta su cabeza, se sentía extraño un sentimiento extraño, como si su cerebro se derritiera poco a poco.
Max empezó a sentirse mareado.
Max estaba sentado en dirección al grupo de amigas de Lauren, las cuales no parecían tener algún interés en él.
De repente, se empiezan a escuchar gritos, pero no eran cualquier tipo de gritos, eran…. Eran gritos como de algún grupo de niños.
“Ya terminaron su película los pequeñines” dijo Lauren de forma muy alegre.
«¿Niños? Pensé que en esta fiesta solo habría adultos» pensó Max.
Max cada vez se sentía peor, empezaba a sudar demasiado, se sentía raro con cada segundo que pasaba.
Max sentía mucho calor, su camisa estaba empezando a empaparse de sudor, Max sentía como, si se fuera a desmayar.
En ese momento, se empieza a escuchar un pequeño llanto, como el de un niño pequeño.
“Mamiiii, mamiiii”, se escuchaba por los pasillos de la casa.
Grande fue la sorpresa de Max al ver que, quien originaba los gritos era un joven de por lo menos un año mayor que él. Era un joven de estatura un poco baja, cabello marrón, vestía una camiseta de Iron-Man, unos pantalones cortos de color rojo con la imagen de Iron-Man en una de las esquinas, el joven no llevaba zapatos estaba totalmente descalzo.
“Mami, me hice ida” dejo Robert mientras le enseñaba su dedo a Sonia.
“Oh, ¿mi bebé se lastimo su dedito?, respondió Sonia, usando un lenguaje que solo las madres usan con los niños pequeños.
“Me dele mucho, mami”, anuncio Robert.
“No te preocupes, bebé. Mami tiene la solución para esto”, dijo Sonia mientras sacaba un curita con dibujos de Paw-Patrol y se lo ponía alrededor del dedo. “Ahora sí, ¿ahora te sientes mucho mejor, pequeño?” decía mientras le daba un beso en el dedo.
“Si mami” dijo Roberth.
“Los besos de mami siempre te hacen sentir mejor, ¿cierto cariño?”. Sonia dijo mientras abrazaba a Robert y le sobaba la espalda suavemente.
El joven abrazo a la mujer que se había convertido en su nueva madre, se sentó encima de sus piernas mientras la abrazaba.
Max se quedó estupefacto con la escena que acababa de observar.
«Pero, ¿Qué está pasando aquí? ¿Porque él que habla así?» pensó por un momento Max. Pero el malestar seguía. Max ya no podía soportar el calor que hacia en el lugar. “¿Por qué hace tanto calor aquí?”, pregunto Max mientras miraba a Grace.
“¿Qué pasa, bebé? ¿Te sientes malito?” Le pregunto Grace. Ella empezó a usar ese lenguaje, ese mismo lenguaje que Sonia usaba con Robert.
Lauren se acerca a la pareja y le dice a Grace, “Oye, por que no te llevas a Maxi al cuarto de invitados, ahí puede descansar un poco mientras yo le preparo un poco de té para que se sienta mejor”.
“Esa es una gran idea”, dijo Grace mientras tomaba la mano de Max y lo ayudaba a levantarse.
Grace guía a Max al cuarto de invitados, el cual Lauren les había sugerido. Después de seguir las indicaciones de Lauren para llegar al cuarto de invitados. La habitación se encontraba al lado del patio trasero y cada vez que se acercaban se podían escuchar cada ves mas fuerte los gritos de los jóvenes con mentes infantiles.
La habitación estaba un oscura, no se podía ver mucho, excepto por una ventana, cual tenia unas cortinas azules oscuros, estas Cortines tenían que ser de algún material grueso, ya que no permitía muy poco paso de la luz.
Grace empezó a caminar, guiándolo hasta la cama que se encontraba en el lugar, haciendo que Max se siente en ella.
Los gritos se hacían cada vez más fuertes. La cabeza de Max estaba a punto de estallar. Era imposible concentrar en algo.
“Bueno, Maxi, espera que llegue la tía Lauren con tu medicina para que puedas jugar con los demás niños” dijo Grace mientras acariciaba las piernas de Max.
“! ¿Qué?¡, ¿A qué te refieres con eso?” preguntaba Max confundido por lo que acababa de decir Grace.
“Si, ¿No lo recuerdas cariño?, la tía Lauren nos invitó a su fiesta de disfraces, y las amigas de mami trajeron a sus pequeños para que se pudieran divertir” dijo Grace, como si le hablara aun niño pequeño.
En ese momento llega Lauren, con un vaso entrenador de color azul y tapa roja, con dibujos de Paw-Patrol. El vaso estaba lleno de un líquido rojo.
“Bueno, aquí está la medicina para el pequeño Maxi” dijo Lauren mientras encendía la luz de la habitación.
Max se sorprendió al ver perfectamente la habitación. Max estaba en una guardería. Las paredes eran de color celeste, y el piso era de madera, en el centro había un tapete en forma circular con los colores del arcoíris, había muchos peluches, en el lado derecho había una mesa para cambiar pañales del tamaño de un adulto, y lo mas sorprendente era que Max estaba sentado en la cuna de gran tamaño.
Lauren se acerca a Grace y le da la tasa entrenadora.
Max estaba en total descontrol, su mente se ponía en blanco con el paso de los segundos, el ruido externo hacía que sea imposible pensar. Pero la odisea de Max termino cuando su mente quedo bloqueada por completo.
“Bueno bebé, es hora que tomes tu medicina” decía Grace mientras acercaba la tasa a la boca de Max.
Max, miraba el frasco y su primera acción fue negarse, tomo sus dos manos y con ellas tapo su boca.
“Vamos, bebé, ¿no quieres sentirte mejor?” le decía Grace mientras ella le acariciaba la pierna y le hacía cosquillas, provocando que Max se riera.
“ño, quiedo meditina”, dijo Max, con las manos en la boca.
El gran vocabulario de Max se estaba desapareciendo poco a poco, sus recuerdos estaban muy escondidos en alguna parte de su pequeño cerebro, y por el momento en lo único que pensaba era en que no quería tomar ese liquido rojo.
“Bebé, tienes que tomar tu medicina” seguía insistiendo Grace.
“Ñooo, yo no bebé, yo gande, ñiño gande”, dijo Max, sonando desesperado.
Lauren se dio cuenta de la decadencia de Max, tomo un oso de peluche que justo tenía un disfraz de pirata igual que él.
“Oh, por supuesto que eres un niño grande Maxi, pero tienes que tomar la medicina”. Decía Lauren. “Mira que tengo aquí” dijo mientras le enseñaba el osito.
“Ositoooo” dijo Max muy emocionado.
“Si osito” Le decía Max en tono infantil, mientras movía el peluche.” ¿Quieres a osito?” Le preguntaba Lauren al pequeño Maxi, sobornándolo. Mientras que el movía su cabeza en señal de confirmación. “Que te parece, si te tomas toda tu medicina yo te doy a osito”.
Maxi, lo pensó por un pequeño momento, pero luego acepto el trato.
Maxi estiro sus brazos para poder tomar la taza con sus dos manos y luego beberla, tal cual lo haría un niño de cuatro años.
Max probo el contenido de la taza, su rostro mostro una tierna expresión de gusto, ya que, al beberla se dio cuenta que su medicina tenía un dulce sabor.
Al momento de terminar todo el contenido de la taza, la alzo y dijo “Estuvo ico”. Grace y Lauren empezaron a aplaudir, felicitando a Maxi por haberse tomado toda su medicina.
Maxi había derramado líquido, ensuciando su boca y manchando su camisa pirata.
“Oh, Maxi, que niño tan desordenado eres. Mira, estas todo sucio. Pero no te preocupes que justo he traído ropa limpia para ti”. Dijo Grace mientras sacaba objetos de su bolso.
Maxi se empezó a limpiar el resto del liquido rojo en su camisa blanca, como si esta fuera una servilleta.
Grace puso encima de la cuna una playera de color negro con un estampado de Jake y los piratas de nunca jamás, también saco unos calzoncillos infantiles de color blanco con rayas celestes y en el medio tenían el estampando de un lindo estampado con el dibujo de un mono pirata y unos shorts de color azul.
“Muy bien, Maxi, hay que quitarte esa ropa sucia y te pondré la ropa limpia que te traje”. Decía Grace tomando la playera negra.
“Quiedo juga, fueda” decía Maxi inquieto.
“Muy bien jugaras afuera, pero primero tenemos que cambiarte, esta bien, se un niño bueno”. Grace le decía a Maxi en una forma maternal y el solo obedecía a lo que ella le dijera.
Grace empezó a desabrochar la camisa a Maxi, luego de sacársela, le dijo. “Brazos arriba”, para poder ponerle la playera. Max obedeció a esa señal.
“Ahora, bajemos de la cama, y quitemos esos sucios pantalones”. Dijo Grace mientras lo hizo bajar de la cuna. Ya de pie, Grace le bajo los pantalones y de paso sus bóxers rojos, luego le pidió que levante sus dos piernas, para poder sacar los pantalones y los boxers.
Luego, Grace tomo los calzoncillos y los puso en forma para que Maxi solo metiera sus pies por los agujeros. “Maxi, levanta tu piernita bebé” Grace le indicaba que levante su pierna derecha, ya que el no recuerda cual es la derecha y la izquierda. Lo mismo fue con su otra pierna. Luego Grace levanto los calzoncillos y se los acomodo en su cintura.
“Ya puedo jugar, mamii”
Grace se emocionó cuando Maxi le dijo mami. “Pero falta ponerte tus shorts, bebé”. En ese momento Lauren intervino. “Grace, cariño, deja que se divierta a nadie le importara si va en ropa interior”. Grace lo pensó por un momento. “Bueno está bien. Ya puedes ir a jugar Maxi”
“YEEEIIIII” Gritaba Maxi de la emoción.
“Yo lo llevo, Grace, tu ve y reúnete con las chicas, enseguida voy”. Dijo Lauren ofreciéndole la mano a Maxi.
Maxi toma la mano de Lauren y baja de la cuna. Luren guía a Maxi hacia al patio trasero, en donde se encontraban los demás chicos. Ya en el patio, se podían observar uno que otro juego, como un gran columpio amarillo, en donde había un hombre de cabello marrón, piel blanca, este hombre tenia un mameluco del increíble Hulk y se estaba columpiando.
Luego se podía observar una resbaladora, en la que se encontraban un par de hombres, los cuales uno de ellos era Robert y el otro era un hombre de aproximadamente veintinueve años, el cual estaba disfrazado con un polo de Superman. Ellos dos se estaban divirtiendo demasiado en la resbaladora.
“Bueno amiguito, se feliz y divierte con tus nuevos amigos” Le dijo Lauren mientras soltaba su mano. Lauren observaba como Max corría hacia los juegos y se divertía. Saltando de un lado al otro y jugando en la resbaladora.
Una hora después:
Se podían escuchar las risas felices e inocentes de los jóvenes hombres jugando juegos infantiles. Por otro lado, se podían escuchar las risas de un grupo de mujeres, que mientras bebían vino conversaban sobre sus vidas como si todo estuviera de lo más normal.
Max estaba que se divertía, pero se distrajo por un momento, al ver que cerca de una caja de arena se encontraba un camión de plástico color rojo, el cual le llamo demasiada su atención. Max camino hacia el camión, se agacho y arrodillado empezó a jugar con él. Arrastrándolo de un lado a otro.
En ese momento, un joven de cabello marrón se le acerco, se arrodillo y le quito el camión de las manos.
“Oyeeee” reclamo Maxi al chico. Mientras se paraba y trataba de quitárselo.
“Mio” le respondió el chico empujando a Maxi.
Maxi empezó a llorar, esto atrajo la atención de Grace y sus amigas. Cuando Grace bajo con el grupo de chicas atrás de ellas, se dirigió a Max para ver por que lloraba. “¿Que paso, bebé?”.
“El… me… quito…mi …juguete” respondía Max llorando.
Mientras Grace consolaba a Max, Olivia se acerco hacia el joven y le dijo. “Has sido un niño muy malo Oli” le dijo al joven mientras le quitaba el camión de juguete y se lo entregaba a Grace. “Lo siento mucha Grace, este niño aprenderá que no debe quitarles los juguetes a los demás niños” decía mientras lo tomaba de la muñeca y se lo llevaba a adentro de la casa, mientras que el joven lloraba.
Grace le devuelve el camión a Maxi y le da un beso en la frente. Mientras que Lauren y las demás chicas incluyendo a Grace se dirigen a dentro de la casa.
Mientras que Max se quedaba jugando con el camión se pudieron escuchar algunos gritos que provenían de adentro de la casa, pero solo Max se estaba dando cuenta de esto, el miraba alrededor y los demás jóvenes parecían no darse cuenta de la situación. Un último grito se escuchó. Max reacciono y tomo conciencia de la situación. Fue grande su sorpresa al verse jugando con un camión de plástico y en calzoncillos, como un niño.
Max tuvo curiosidad de saber que cosa pasaba dentro de la casa, así que se puso de pie y se acerco sigilosamente a la puerta que compartía la casa con el patio. Pero cuando se estaba acercando escucho la voz de Lauren y Olivia quienes se acercaban a la entrada.
Luren abrió la puerta corrediza de vidrio y le dio pase a Olivia, quien traía a Oliver, pero esta vez lo traía cargando y ya no estaba usando su ropa de antes, sino, esta vez estaba usando solo un grueso pañal y un polo rojo con el estampado de un osito.
Max se hizo el distraído mientras esperaba a que Lauren y Olivia se valla para poder acercarse a él. Cuando las dos mujeres se fueron, Max aprovecho el momento y se acerco a Oliver para ver su estado.
“Oliver, oye, ¿estas bien?,¿Qué te hicieron?” Susurraba al joven. Pero Oliver no entendía ni una sola palabra de lo que le decía Max. Lo único que hizo Oliver fue meter su mano a su boca y empezar a succionarla.
Max sentido miedo en ese momento, tenia que encontrar la manera de escapar de este lugar, Pero ¿cómo?
Max pudo observar que, en una esquina se encontraba una puerta de madera, la cual era su salida de este infierno.
El plan se veía sencillo de ejecutar, pero cuando se acerco a la puerta e intento abrir la cerradura, se dio cuenta que esta no se podía abrir, estaba bloqueada con un candado.
Max necesitaba encontrar la manera de salir, por la puerta principal ya que esa la única escapatoria.
Max se desesperaba con el pasar de cada segundo, de cada minuto. De repente Robert se acerco a Max. “Oye, ¿Jugamos?” Preguntaba Robert emocionado.
A Max se le prendió el foco, Max tenia una idea lista.
«Si juego con Robert a las escondidas tendría la excusa perfecta para poder acercarme a la puerta y escapar de este lugar» Planeaba Max.
“Juguemos a las escondidas” Fingía Max para pasar desapercibido. “Tu, cuentas”. Eso le serviría como excusa si lo llegaran a descubrir.
Robert se acerco a una pared, se tapo los ojos con sus dos manos y empezó a contar. “Uno… dos…tres…cuatro…cinco”. Contaba Robert. Mientras tanto Max ya se había adentrado a la casa, adentro se podía escuchar muchas risas que provenían de la sala de la casa. El grupo de chicas se había trasladado a la sala, en donde se encontraban conversando tranquilamente. Así que tuvo que avanzar sigilosamente.
Mientras tanto en el jardín Robert terminaba de contar contando. “Ocho, nueve, diez. Ahí voy Max” Grito Robert inocentemente, Saliendo a buscarlo.
Mientras Robert buscaba a Max entre los juegos y arboles del jardín. Max se encontraba tratando de llegar a su meta, Max parecía un espía en una misión secreta, caminando muy sigilosamente por la sala, escondiéndose y esquivando objetos para evitar hacer algún tipo de ruido. Su plan iba perfectamente bien, estaba logrando su cometido. Hasta que se topo con Grace, que se dirigía a la cocina por más vino.
“Hola cariño, ¿Qué estás haciendo? ¿Te aburriste de estar afuera?” Grace preguntaba con una gran sonrisa.
Al verla, Max quería reclamarle por drogarlo y haberlo convertido en un niño estúpido, pero si él decía una palabra Grace se daría cuenta y no quería terminar en pañales
“¿Qué pasa amiguito? ¿Por qué te dirigías afuera?” Preguntaba Lauren.
“Yo, estaba jugando con Robert” Le respondió Max.
“Oh enserio, cuéntame ¿a que estaban jugando ustedes dos?” Dijo mientras se acercaba a Max.
“Las escondidas” le respondió Max con una voz nerviosa.
“! Que divertido ¡” dijo Grace en un tono emocionante para él. Max solo se quedaba callado sin responder nada, su cuerpo se había quedado paralizado, no había respuesta alguna de él. “Pero mira como estas” ella le dijo en un tono un poco molesto, mirándolo de pies a cabeza. “Estas todo sucio, mira tus piernas, tu playera, toda sucia. Tenemos que ir a limpiarte. Dijo mientras tomaba la mano de Max y lo llevaba directo a la cocina.
Grace empezó a limpiar a Max con una Toalla que se encontraba ahí. Luego de haberlo limpiado, Max seguía una forma de escapar, pero en ese momento su mirada se centró en dos bandejas de galletas, las dos bandejas tenían dos galletas diferentes, en la primera bandeja se encontraba una pila de galletas de vainilla con formas de fantasmas o de murciélago bañadas de un liquido blanco, iguales a la que le ofreció Lauren cuando llegaron y en la otra bandeja, se encontraba algunas galletas de chocolate. Simples galletas de chocolate.
Grace miro a Max y vio que su mirada estaba en las galletas. “¿Que pasa Maxi? ¿Quieres una galleta? Grace le pregunto a su novio.
Max negó con su cabeza. “Ay, no seas tonto pequeño, no tienes por que avergonzarte, toma”. Le dijo mientras tomaba una galleta con forma de fantasma y se la ofrecía a Max, pero no la acepto.
“Quiero, esa” dijo, mientras señalaba las galletas de chocolate.
“Oh, lo siente bebé, pero no te puedo dar de esas galletas, esas no son para niños”. Le decía Grace de una forma triste a Maxi. “Yo quiero esa, mami, quiero. quiero” Max fingió un berrinche. “Lo siento Maxi, pero no se puede”.
Max no la pensó dos veces y se abalanzo hacia la bandeja de galletas de chocolate y se comió una, sin dejar rastro alguno de esa galleta.
“Bueno, bueno, bueno” Decía Grace en sarcasmo. “Por lo que veo, ya no eres un niño”. Grace lo dijo de forma directa. “No, no lo soy, y si creías que me ibas a tener como tu niño estúpido, pues estas muy equivocada” Le dijo Max. “Ahora si me disculpas me largo de aquí.
“Creo que el equivocado fuiste tú, cariño”. Dijo Grace con una sonrisa malvada.” Y tienes razón, ya no serás mi niño estúpido, ahora serás mi bebé”.
Max se quedo perplejo con la declaración de Grace.
“Parece que no te gusto esta noticia. Pero no te preocupes en menos de 2 minutos no sabrás ni donde estas parado, tu mente quedara como la de un bebe de un año y medio por lo menos. Olvidaras usar el baño, así que lo mejor sería conseguirte unos pañales, también te costara caminar y hablar”.
Max empezó a sentir un dolor fuerte en su estómago y sentía unas grandes ganas de orinar. “¿Porque me haces esto, Grace?”
“Ay, cariño, bueno siempre te la pasas trabajando y nunca dejas tiempo para mí. Sabes que anhelaba tener hijos, era lo que más quería en el mundo, pero tú no querías. Pero te estarás preguntando, ¿Por qué no termine contigo? Pues estoy perdidamente enamorada de ti y te amo demasiado. Converse con Lauren sobre el tema y ella me recomendó una nueva droga que estaba en prueba en BrackFord”. Mientras Grace contaba todo lo que llego a pasar. Max callo al piso, colocando su brazo alrededor de su estómago.” Resulta que en BrackFord hay una organización que es escondida por el gobierno y digamos que Lauren es como un agente encubierto de esta. Así que me ofreció, tener lo que siempre quise. Un hijo. Y lo mejor de todo es que no era la única que con problemas de pareja que acepto esto.”
Max seguía sentado en el piso, soportando el fuerte dolor. “Wase – aua-me po-favo”. Esta vez, la droga borraba cada palabra y cada conocimiento aprendido en lo largo de su vida. Dejando todo en blanco
“No te preocupes cariño, claro que ayudare. Te ayudare a sentirte mejor”. Dijo Grace mientras le daba una sonrisa y se arrodillaba a su nivel.
Grace empezó pasar su mano en el abdomen de Max como si fuera un masaje, Grace pasaba su mano por la entre pierna de Max mientras le decía. “Relájate”, ella seguía pasando sus manos por sus piernas repitiendo la misma palabra en voz baje y tranquila.
Max se intentaba resistir a todo esto. Pero ya era demasiado tarde, Max ya no pensaba con claridad y no podía estar concentrado. Max se logro relajar por un momento, haciendo que sus intestinos se suelten por completo, ocasionando un gran lio en la cocina. Max había defecado y orinado en sus calzoncillos.
Cuando Max pudo ver el desastre que hizo, con sus últimos segundos de adultez, lo único que hizo fue llorar. Se empezó a escuchar los llantos de un bebé.
Lauren llego a la cocina tras haber escuchado los llantos. “Ufff, pero que olor”. Pero cuando encontró a Max sentado en el suelo llorando, no lo podía creer.” Oh parece que alguien necesita un cambio de pañal urgente”.
Lauren limpio el desastre que el bebé Maxi había ocasionado en la cocina. Grace llevo al bebé a la guardería y lo puso en la mesa de cambio de pañal. Ella limpio a la perfección el trasero de Max, para luego ponerle un suaves y grueso pañal de bebé Huggies en tamaño adulto, le puso un polo manga larga de color blanco con letras celestes que decían “El Bebé de mamá” y luego unos pantalones de jean y unas medias con dibujitos de biberones.
Maxi estaba sollozando a pesar de que Grace estaba que le hacia mimos, así que le puso un chupe el cual empezó a succionar de inmediato.
De regreso a casa:
7:30 PM
Grace salió de la guardería con Maxi en brazos y se dirigió a la sala. Al llegar grande fue su sorpresa cuando vio a niños de verdad, niños de cinco a cuatro años con sus respectivas madres jugando con algunos juguetes.
Lauren se aparece cerca de Grace y le dice. “Es hora de que Maxi tenga el tamaño que le corresponde” con una capsula en mano.
Pero, Grace se niega a que Max se encoja. “Quiero tenerlo así”. Dijo Grace sonriendo. “¿Estás segura de esto, Grace?” Grace mantenía su sonrisa. “No me importa tenerlo de esta manera”.
Lauren le dio una sonrisa y le entregó la capsula en la mano.
Grace se pasaba a retirar del lugar. Grace salió Cargando a Maxi, mientras que Lauren iba atrás de ella para dale un asiento de auto para bebes en tamaño adulto para Maxi, en donde descanso plácidamente.
“Grace, querida, necesitamos hablar”. Dijo Lauren.
Grace estaba dentro del auto, así que bajo la ventana para poder hablar con ella.
“Dime Lauren”. Le dijo Grace.” Cariño, en cualquier momento se sabrá de la desaparición de Max, así que te reubicaremos”.
“¿Cómo dices?” pregunto Grace.
“Como escuchaste cariño. Pero no te preocupes, que nosotros nos encargaremos de todo”.
“Pero no me puedo ir de BrackFord”, dijo Grace nerviosa. “En todo caso, mandaremos a un agente a que se lleve a Max y lo reubique con otra familia, ¿Qué te parece eso?”
Grace no podía creer lo que le estaban diciendo, pero luego miro a su pequeño bebé y pensó en todo lo que se había planeado para que esto suceda.
“¿A dónde me reubicaran?” Grace pregunto un poco inquieta.
“A Texas, Estados unidos, allí hay un pueblo llamado LorWood. Allí podrás comenzar una nueva vida con Maxi, sin ningún problema, además allí hay una guardería que se encargara de el sin problemas.
Grace pensó y al final acepto la reubicación.
“Genial, mañana estaremos en contacto. Te prometo que no te arrepentirás.” Dijo Lauren sonriendo.
Grace y Lauren se despidieron, arranco el auto y se dirigió a su hogar, con su lindo y adorable bebé, que dormía plácidamente en el asiento trasero.
FIN



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