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EL DISFRAZ

  • redigod187
  • 27 nov 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 24 ene 2021

El otoño llego a BrackFord, los niños salen a correr y a jugar con los cúmulos de hojas, pero lo que más esperaban los niños del otoño era Halloween.

Las casas estaban decoradas con calabazas y fantasmas, las calles iluminadas por faroles los cuales radiaban un luz naranja, los niños disfrazados de fantasmas, piratas, personajes de tv y diversos disfraces.

A las 6:30 PM, dos niños se acercaban muy felices a la casa 230 de la calle Middle. Los niños tenían entre 4 y 5 años, iban disfrazados de Spiderman y Batman, sus madres iban detrás de ellos, cuando los niños llegaron a la entrada tocaron la puerta.

Nadie respondía a la puerta, pero de un momento a otro un hombre abrió la puerta.

— ¿Si, quién es? — Dijo Ryan con un tono amargado.

— Dulce o tuco. — Respondieron los niños alzando sus calabazas de plástico.

— ¿Eh? ¿Qué quieren niños? Fuera de aquí, AQUÍ NO HAY DULCES!!! — Dijo mientras tiraba la puerta fuerte.

Ryan regreso a su escritorio para seguir trabajando.

— Cariño, eso fue muy grosero de tu parte, solo son niños. — dijo Gina la esposa de Ryan. —No entiendo por qué odias tanto Halloween.

— No soporto a los niños, disfrazándose de tonterías, es una ridiculez, además yo nunca celebre esta ridiculez.

— Amor llevas demasiado tiempo trabajando, además han sido tiempos difíciles. — Dice Gina mientras le acaricia el cuello. — creo que te mereces un descanso.

— No lo sé, cariño, tengo mucho que hacer.

— Qué tal si tomas un baño relajante.

— Está bien.

Gina se dirige al baño, llena la bañera mientras que Ryan se está desvistiendo en su habitación, toma una bomba de jabón y la hecha en la bañera mientras que esta se disuelve y hace espuma por toda la bañera.

Ryan pone un pie en su bañera, luego el otro y por último se va acostando poco a poco en forma relajante.

— Vuelvo en un momento. — Dijo Gina dando una sonrisa.

— Está bien.

Mientras Ryan estaba relajándose empezó a sentirse raro y a la vez sentía que sentía que se iba hundiendo más y más, se sentía como si estuviera en una gran piscina, Ryan empezó a sentir mucho miedo así que llamo a su esposa.

— Gina. — Grito Ryan con una voz chillona.

Cuando Gina entro al baño, solo encontró a un pequeño niño de no más de 3 años nadando en una gran tina.

— Oh Ray- Ray. — Dijo Gina mientras se acerca a la tina y redujo la cantidad agua. — Mami está aquí, tranquilo.

— Que me hiciste. — Dijo el pequeño casi llorando.

— ¿A que te refieres Ray-Ray?

— Yo no soy pequeño, yo soy grande.

Gina de pronto ignoro las palabras de su pequeño esposo.

— Tienes que estar limpio para poder pedir dulces. — Dijo Gina. — Mientras le masajeaba la cabeza con shampoo especial.

Ryan se empezaba a sentir tranquilo, los masajes eran tan relajantes.

— Y de que se quiere disfrazar mi pequeño para su primer Halloween. — Dijo haciéndole cosquillas en el estómago.

Ryan estaba tan relajado que en lo único que pensó fue en los disfraces de los niños que llegaron esta tarde. Y se le vino a la mente un personaje del que quería disfrazarse.

— Supe Man. — Dijo el pequeño Ryan mientras le terminan de sacar todo el jabón.

— Súper-Man será.

Gina saco a Ryan de la tina, lo cubrió con una toalla de color azul y lo empezó a secar, luego lo llevo a una nueva habitación la cual no reconocía.

Aquella habitación estaba pintada de un color celeste suave, tenía una cama-cuna, había un cambiador que estaba al costado de la cama, el cambiador tenía varios cajones en ellos habían muchos pañales y pañales de entrenamiento, también hay una alfombra de color celeste y un estante lleno de juguetes que solo un niño de guardería usaría.

Gina sienta a Ryan en su cambiador.

— No. Pañal no, yo ser niño gande. — Protesta Ryan mientras patea sus piernas para resistirse a usar su entrenador.

— Tranquilo Ray-Ray yo sé que eres un niño grande. — Dice Gina mientras le acaricia su pequeña pierna.

Ryan se quedó tranquilo es como si no reaccionara, solo está ahí acostado sin moverse.

Gina sienta al pequeño en su cama-Cuna, de un armario saca un polo manga larga color celeste con una S en el centro, un pantalón azul, zapatillas rojas con diseños de super man y un antifaz.

— Ese no es taje de supe man. — Dijo el pequeño quejándose.

— Claro que lo eres hijo. — Dijo Gina mientras lo cambiaba.

— Yo no soy tu hijo. — Expreso Ryan.

— Entonces que eres pequeño.

— Soy tu esposo. — Dijo un poco triste con sus pocos recuerdos de su adultez.

— Tranquilo, Ray-Ray, en menos de dos minutos estarás pensando en juguetes y posiblemente ensuciando tu pañal y todo gracias a tu nuevo disfraz, el cual tiene una sustancia que te hará olvidar todos tus recuerdos adultos.

— «No, debo resistir, debo resistir el delicioso olor del disfraz». — Pensó Ryan.

Pero ya era demasiado tarde para resistir, sin querer Ryan lleva su dedo a la boca mientras que su mente se vacía y su entrenamiento del baño se va con él.

— Ray-Ray los niños grandes no se chupan los dedos. — Dijo Gina mientas le quitaba el pulgar de la boca a Ryan. — ¿Listo para pedir dulces?

— Aloveen. — Dijo el pequeño emocionado.

Cuando Ryan bajo de su gran cama de niño grande, no se dio cuenta que estaba orinado en su pañal.

— Miwa mami, soy Supe Man, miwa como welo. — Ryan alzo el brazo y con su mano haciendo un puño empezó correr.

— Muy bien, mi bebé, ahora si vamos a pedir dulces.

Gina se para y lo guio hacia la puerta, Gina saco una calabaza de plástico ideal para poner caramelos.

Y el pequeño Ryan salió corriendo por toda la calle diciendo que es Super-Man, luego su madre lo tomo de la mano y lo llevo a la primera casa.

Ryan se volvió otra víctima del pueblo de BrackFord.

FIN

 
 
 

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